lunes, 25 de febrero de 2013

River Plate, la vuelta del hijo prodigo

Vistiendo la 'banda' roja como delantero ya fue un destacado goleador. Tras colgar las botas en Japón, Ramón Díaz se hizo cargo de entrenar a River Plate, y en sus dos etapas: 1995-1999 y 2001-2002, es uno de los entrenadores más laureados del equipo 'millonario'. 3 aperturas, 2 Clausuras y una Copa Libertadores conquistó en River. El último lustro y quizá un poco más, la trayectoria de River Plate ha sido nefasta para un equipo donde lo único que se concibe es el éxito. Papeles discretos en el panorama continental y un bochornoso paso por la B Nacional condujeron al presidente de River, Pasarella, a volver a darle los mandos del timón a Ramón Díaz. 

El 'pelado', como se le conoce por tierras bonaerenses, aceptó sin dudas. El destino ha querido que su nueva etapa coincida en el tiempo con la de Carlos Bianchi en el máximo rival de River, Boca Juniors. El fútbol argentino, a falta de fuertes economías y con una trayectoria decadente donde el fútbol que se juega en el país está muy cuestionado, necesitaba algo así.

"De mitad de cancha para adelante, más juego, contundencia y movilidad", decía Ramón en la previa del partido ante Tigre del pasado domingo. Desde que llegó no ha parado de decir en sus comparecencias ante la prensa que a su equipo no solo le va a exigir ganar sino que además ha de jugar bien y divertir. Tener la pelota es la mejor defensa y la mejor manera de llegar a gol y Ramón lo sabe. De momento, el equipo está en línea ascendente respecto al Torneo Inicial y los tres partidos del Clausura los ha ganado. 



Con las incorporaciones de Iturbe y Vangioni como lo más destacado, Ramón Díaz apuesta sin dudar por un 1-3-5-2, a diferencia de los constantes vaivenes de Almeyda buscando la tecla para hacer funcionar al pasado River. La intención de River Plate es atacar con el balón a partir de la asociación de los jugadores y con una presión alta. En estas tres primeras jornadas de liga, los mejores ratos de fútbol de River han llegado más por intensidad y pundonor que por ese toque que persigue Díaz. A pesar de eso, el equipo va por el camino correcto.

La figura de Ponzio es indiscutible. Su jugador más regular y el que equilibra el equipo. Ledesma parte por delante en el once de Ariel Rojas, aunque los minutos del ex de Godoy Cruz han sido realmente buenos, aportando una pausa y una capacidad de asociación realmente necesaria. Las dos bandas de River son propiedad de Vangioni y Carlos Sánchez. Sánchez ya fue importante en el esquema de Almeyda. Ambos aportan intensidad por bandas con gran capacidad para ser profundos e incluso atacar por dentro. De hecho, Vangioni ya hizo un golazo en liga. 

En lo que Ramón Díaz propone, mucha culpa de que la ejecución sea exitosa recae en las botas del enganche. Lanzini ha arrancado de inicio haciendo partidos aceptables, pero aún lejos de lo que se le exige. Su puesto lo luchará con el fichaje estrella, Juan Manuel Iturbe. La competencia entre ambos solo puede traer cosas buenas a River. De momento, ante Tigre, Iturbe entró como revulsivo sustituyendo a un buen Lanzini, y a pesar de anotar un auténtico golazo se le ve lejos de su nivel. Lejos de los extremos, poco a poco ha de ir tomando la confianza perdida en Portugal y en el nefasto Sudamericano sub20 que hizo Argentina. En situación de falta de efectivos o urgencias, se les podría ver juntos pasando Iturbe a jugar más adelantado.

En esa delantera el dúo inicial lo están formando Mora y Trezeguet. Mora sigue demostrando lo que hizo en el torneo Inicial: gol, raza y entrega. Cayendo a bandas y dando alternativas, deja como más referencia a Trezeguet, que a pesar de dar la victoria ante Belgrano, está muy cuestionado por su constante desaparición en el juego de su equipo, y sobre todo por un 'Chino' Luna que lleva tres goles desde el banco. El principal perjudicado es Funes Mori, que como cuarto delantero ha de esperar su oportunidad.

Un buen River que su margen de mejora y proyección es amplio. La defensa no es que brille por su contundencia, se sale fácil de los partidos. Un jugador que entrena con la reserva ante constantes rumores de salida es Cirigliano. Si Ramón Díaz le recupera el equipo lo agradecerá. En la punta de la clasificación con Lanús y segundo en los promedios tras Vélez, River Plate aspira a todo. Gracias al 'pelado', el conjunto presidido por Pasarella es lo que hacía años que no sentía: candidato en los boletos para alzarse con un título. El futuro del club pasa también por volver a Libertadores. La senda es la correcta...



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